La Galia resiste


Mondo Moyano consideraba necesario un gesto decidido para la fraternidad entre Real Murcia y Deportivo de La Coruña. Al final, nos hemos dado cuenta de que ellos son sólo uno más de los muchos clubes que nos han sajado la piel a lo largo de nuestra historia, y que no tenemos rencor para tantos. Por eso, esta semana nosotros fumamos de lo de ellos, y ellos fuman de lo nuestro. El hincha deportivista y camarada @danidelacuesta, del blog Matadero Bonnissel, escribe aquí su crónica del Murcia-Dépor, y nosotros, entre fotos de Lendoiro y recuerdos nostálgicos de Mauro Silva, publicamos en esa misma web la nuestra. Así que para leernos esta semana tenéis que poneros el chubasquero. A continuación, la crónica de Dani.

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Real Murcia, 1; Deportivo de La Coruña, 0.
Toda la península está ocupada por buenos equipos que pierden sus partidos cuando juegan contra los equipos grandes, incluso aunque hagan un buen partido.

¿Toda?

Hay una competición aislada pero autónoma, a veces casi clandestina, en los que los buenos equipos ganan partidos con regularidad ante los equipos, ehm... "grandes". El Murcia, uno de los presupuestos más bajos de la categoría, terminó la pasada temporada descendiendo a segundabé. Ahora, milagros mediante, está en mitad de tabla, a dos puntos del Mallorca y tres del ascenso, habiendo ganado en buena lid los dos partidos al Deportivo, otro recién llegado del Circo Máximo. Lidera la revuelta un oriundo de Motilla del Palancar, quizás a estas alturas el mejor gladiador de la categoría. La Segunda División es así y lo bonito no es la clasificación, como tanto se esmeran en repetir quienes no ven los partidos, lo bonito son los partidos. La ilusión y las posibilidades, las alternativas y los errores, los planteamientos y las sorpresas. El fútbol.
 
Ejerció, como en la primera vuelta, el Dépor de equipo grande y le puso pegada cuando consiguió hacer llegar el balón a Salomao o Luisinho. El empuje duró hasta el descanso y fue tan racheado que no levantó tejado ninguno a su paso. Ejerció, como en la primera vuelta, el Murcia de buen equipo, poniéndole orden y claridad en el juego. Y fue mejor porque Casto fue más decisivo cuando el partido estuvo abierto y porque estuvo más a gusto cuando pudo cerrarlo tras anotar en una jugada a balón parado (y van 13 encajados). Corrió cómodo en la tierra yerma de la segunda parte, rodando a favor de pendiente. Anulado el mediocampo sin Juan Domínguez, no pasó el Deportivo de equipo rococó, elaboraba perifollos entre sus centrales abstraídos del resto de los supervivientes del naufragio, que se miraban atónitos y buscaban a un Rabello seducido por el aroma aventurero del tabaco, pese a que había anunciado que abandonaba el campamento para buscar agua potable.

Ha cambiado mucho la cara de los blanquiazules, empeñados en adoptar niños saharauis y en ayudar a ancianitas a cruzar la calle. Un Deportivo del buen rollito y el mestizaje. Alianza de civilizaciones y flamenco fusión en los altavoces. La consigna parece ser eliminar la imagen de equipo de colmillo ensangrentado y navaja en el calcetín, ser un grupo de boyscouts que compran clínex en los semáforos y los regalan en hospitales infantiles. Oldepípolmuvin. Nuevamente, un Deportivo mutante, surgido de los regalos de navidad, modificación genética para la que no hay vuelta atrás. Menos competitivo a corto plazo pero de más calidad. Veremos el recorrido, pero la puesta en escena no hace presagiar lo mejor. Y tiene pinta de que lo mejor es precisamente lo que nos va hacer falta.

 
Real Murcia: Casto; Molinero, Alcalá (Acciari, m.87), Dani Bautista; Dani Toribio (Wellington Silva, m.96), Dorca, Eddy, Iván Moreno, Álex Martínez; Saúl Berjón (Miguel Albiol, m.91) y Kike García.
Goles: 1-0, m.41: Dorca.

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