Bingo pronto


Real Murcia, 1; Sabadell, 2 (Copa)
El Bingo Plaza está justo enfrente de mi parada del tranvía, en la Plaza Circular, y hay noches en las que eso no parece casualidad. Se le pasan a uno cosas por la cabeza. De regreso del estadio, pienso que no es tanto lo que me separa ya de bajar una noche del tranvía, cruzar la calle en sentido opuesto al que me acercaría a casa, y entonces, en ese Bingo Plaza de la otra acera, la acera que teóricamente no corresponde a mi itinerario, dejar atrás el partido; detener por completo el mecanismo de pensamiento en relación al partido y al equipo, detener enseguida e inmediatamente ese enfermizo dar vueltas y más vueltas a las jugadas de un partido como éste del Sabadell y detener ese enfermizo dar vueltas y más vueltas a futuras alineaciones y soluciones, y ya con el mecanismo paralizado sentarme en una de las mesas del bingo (redondas) con un así llamado cartón de bingo entre las manos, y permanecer ahí, efectivamente sentado en una de las mesas, da igual cuál, da igual junto a quién, muy recto, con la mirada perdida y el oído sólo mínimamente atento a los números cantados por la señora que se dedica efectivamente a cantar los números en el Bingo Plaza, puede que se dedique a algo más, eso no se sabe; efectivamente, decía, sólo un oído de emergencia, sólo un oído funcionando a un porcentaje muy bajo de su capacidad,  justo el suficiente para captar a duras penas la información procedente de esa voz que recita números, y efectivamente lograr procesar la información para tachar números de manera automática, todo en beneficio propio, aunque de eso no se es consciente, que todos esos gestos se justifican por la posibilidad de ganar cierto premio económico no se llega a vislumbrar como primordial, ni siquiera como secundario; todos esos gestos son exclusivamente percibidos como parte de un proceso que propicia algo más importante, algo que favorece el espíritu y trae paz, y que no es otra cosa que la detención del mecanismo de pensamiento enfermizo en relación a un partido como el del Sabadell.

Hay señoras que en los bingos dictan su ley de interacción social, la buscan a toda costa, la imponen; son audaces, y tu gesto de evidente oposición a todo pronunciamiento de vocablos no las detiene, a barreras como ésa ellas están más que acostumbradas, gracias a escollos como ése han perfeccionado su técnica, se necesita algo mucho más fuerte para frenarlas, y por eso ellas pasan por encima de tu incuestionable resistencia al diálogo; precisamente porque aprecian en ti una voluntad de silencio, se muestran aún más firmes en su decisión de horadar esa voluntad; ¿Se enroca en su no hablar? Nada me impedirá forzar en él un hablar, así piensan ellas, y yo pienso que sólo una de esas señoras de increíble obstinación lograría arrancarme palabras sobre este Murcia-Sabadell, que fue un partido negrogrís o incluso marrongrís.

Que David Prieto apunta a central titular, le diría a esa señora si se me forzara, porque su oficio lo conoce y en un par de cortes sabios se notó; que Garmendia tiene clase, y que pese al aniquilador estado del césped ese talento resalió en varias acciones, sobre todo en el gran centro del gol de Jairo; que Iván nos regaló un paradón en la primera parte que mete algo de presión a Fernando; que Javi Saura dejó detalles de calidad, de conducción hábil, igual que Oliva deja detalles de tanque con recursos, pero que no se sabe aún; que necesitamos a Jairo porque lo que él es no lo tenemos repetido y sólo falta que coja confianza y no se precipite tanto; que en general ahí vamos, tirando, y que el miedo es que al equipo le vaya a costar mucho reconocerse ante el espejo; y le hablaría también de algo que no fue juego, de esos Raijos Granas del Fondo Sur, porque el partido no fue bueno, porque en realidad fue malo y daba continuamente motivos para que todos nos sumáramos en las gradas a ese negrogrís e incluso marrongrís, pero ellos no quisieron, así que en vez de apocarse, animaron mucho, mucho, y hasta cantaron la Parranda; y que alguien *decidiera* cantar la Parranda en un Murcia-Sabadell de septiembre completamente negrogrís, ya con el 1-2, con  el equipo muy tocado y menos de 6.000 personas en el campo (¿para esto tanta cola?) es algo formidable, no se sabe ni cómo fue posible. Todo eso le diría a esa señora del bingo, pero nada más, absolutamente nada más, en beneficio de la paz de espíritu, y sobre todo para no reactivar el mecanismo enfermizo de pensamiento en relación al partido de la así llamada Copa del Rey contra el Sabadell.

Real Murcia: Ivan Crespo, Álvaro, David Prieto, Satrústegui, Victor Ruiz, Acciari, Garmendia (Javi Muñoz, 57'), Marqués (Carrillo 62'), Javi Saura, Jairo y Gerard Oliva (Jaume 67') 
Goles: 1-0 minut 29 Jairo; 1-1 minut 31 Carlos Hernández; 1-2 minut 63 Gato. 
Luis María Valero  @Mondo_Moyano  torremendolliure@gmail.com

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