El partido más importante de nuestra historia


Alejandro Oliva (@betandtuit)

Real Murcia, 0; Recreativo de Huelva, 1
“Hoy es el partido más importante de nuestra historia”, dijo a mediodía Pablo Martínez, hincha del Murcia, probablemente ya nervioso casi seis horas antes de jugar contra el Recreativo. Y pensé que el partido era justo eso, y que nadie había sido capaz de definir mejor lo que nos jugábamos esa tarde. Y volví a sus palabras poco antes de empezar el encuentro, porque en el partido más importante de nuestra historia no había ni 5.000 murcianistas en las gradas de Nueva Condomina.

El partido más importante de nuestra historia fue un partido bastante normal, un partido de nuestro tiempo, en el que se confirmó un poco más esa sospecha de la gente que suele ir a los estadios a ver a su equipo: Cruyff no revolucionó el fútbol. Johan murió hace poco, y lo volvimos a leer, y nos lo repitieron una y otra vez, aunque hace tiempo que no nos lo creamos. Leemos "Cruyff revolucionó la historia del fútbol”, pero el fútbol dice “No”. Leemos “Cruyff influyó como nadie en el fútbol moderno”, pero el fútbol dice “Sí, sí, venga, sigue, que igual no tienes ni puta idea”. Leemos “Cruyff, un visionario que cambió el fútbol”, y entonces el fútbol, sin alterarse lo más mínimo, se mea en todo lo escrito, porque en casi ningún partido del fútbol mundial se puede ver algo parecido al fútbol que le gustaba a Johan Cruyff, que es probablemente uno de los entrenadores que menos ha influido en el fútbol actual.

Así que volvimos a ver un partido clásico de nuestro tiempo, entre dos equipos muy parejos que pelean más por la posición que por el balón y que tratan de aprovechar el error del rival para llevarse el partido. Dos equipos muy parejos, sí, y ahí es donde una vez más toca acordarse de José Manuel Aira, el hombre que ha conseguido que el Murcia llegue a la jornada 36 por delante de todos, de otros 19 equipos parejos, tan parejos que un equipo tan fuerte como el Recreativo de Huelva ha sufrido por evitar el descenso.

El error llegó muy pronto esta vez y lo volvimos a cometer nosotros. Llegó tan pronto que la sensación de impotencia fue aún mayor. ¿Por qué ya no ganamos? La pregunta sobrevoló Nueva Condomina durante 85 minutos larguísimos, en los que dio tiempo a responder con un motivo y su contrario. Apelamos al aspecto físico, pero también al mental; al táctico, a la pegada y a la intensidad, al bajón de los mejores; a todo lo fútbolístico posible, pero también a lo más oculto, a esos nombres en los que nos apoyamos para hablar del misterio del fútbol: a la dinámica, a los detalles. 

85 minutos larguísimos en los que ni encontramos la respuesta ni nos acercamos al empate, aunque esto último sin duda propiciado por el impecable partido del rival, que habrá cometido errores en los 35 partidos anteriores, pero que en Nueva Condomina dio una lección de orden y concentración de equipo de arriba. Queríamos, pero no podíamos. Íbamos, pero no llegábamos. 

Tres veces sí llegamos, pero nos lo impidieron con tres manos dentro del área, con tres manos claras de penalty dudoso, pero cuando metemos en Google las palabras “penalty dudoso pitado a favor del Murcia” Google dice "0 resultados", es más, Google llega a proponernos: “quizá quiso decir penalty dudoso pitado en contra del Murcia”. Es evidente que para que algún árbitro pite un penalty a favor por manos de un contrario necesitamos que el rival atrape ese balón por completo con las dos manos. En el Reglamento debe de existir un apéndice, algo que legitime todo eso que pasa con el Murcia desde el año 2004.

Pero eso ya lo sabe Aira, que lo ha vivido durante dos años y que no dejó de buscar el camino que nos llevara al empate durante 85 larguísimos minutos, en los que sólo la maestría de Fernando nos salvó de una derrota mayor. Apenas llegamos. Apenas hubo ocasión postrera que lamentar. Habíamos perdido el partido más importante de nuestra historia.

A la salida del estadio, todo eran caras que preguntaban en silencio ese ¿por qué ya no ganamos?. Pero a mi lado, una pareja discutía más acaloradamente. El más bajito y rechoncho estaba jodido: no se puede perder más, decía, esto es muy duro, añadía, hay que tomar medidas, estamos tirando el ascenso, seguía, esto no tiene arreglo, en el playoff no le ganamos a nadie. Lo tenía todo muy claro. El más alto, en cambio, escuchaba sin dejar de sonreír, casi eufórico, la cara envejecida, pero ilusionada. “Somos el Murcia. Somos líderes. Y tenemos el ascenso al alcance de la mano”, le dijo.

Y sin bajarse del caballo se dirigió a apuntarse al viaje para acompañar al equipo en el partido más importante de su historia. 

“Hasta el final, Sancho”, me pareció que le decía. Hasta el final.

Real Murcia: Fernando; José Ruíz, Sobregrau (Carlos Álvarez 55’), Ruso, Pumar; Armando, Chavero, Germán, Sergio García (Isi 66’); Fran Moreno (Arturo 55’) y Azkorra.
Goles: 0-1 (Manu Molina, 5').

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