El día que echaron a José Manuel Me Quedo


Real Murcia, 3; Granada B, 4.
Han echado a José Manuel Me Quedo. Han echado a Aira. Le han dicho "te vas" al hombre que, cuando todo se nos iba, dijo "me quedo". Hace dos veranos, a José Manuel Aira íbamos a darle a Saúl Berjón, a Toribio, a Eddy, a Dorca, íbamos a darle Segunda, pero finalmente todo se desmoronó y no pudimos darle eso que le habíamos prometido. Muy al contrario, le propusimos incertidumbre pura, un presupuesto aún más raquítico, jugadores más humildes, y Grupo I de Segunda B. Eso le propusimos. Muchos, casi todos, dijeron: "¿Langreo? Me voy". El Chuti Molina, por ejemplo. Casi toda nuestra plantilla, por ejemplo. Incluso supuestos aficionados del Murcia, socios veteranos, huyeron despavoridos, aterrorizados, para nunca volver. Pero José Manuel Aira dijo: "¿Langreo? Me quedo". Desde cerca, desde cerquísima, uno sólo ve este mal partido, es absorbido por el hedor de este 3-4 ante un filial que ya no se jugaba nada. Aléjate un poco, coge algo de perspectiva, y aún no bastará: sólo verás esta mala racha de final de temporada, una lenta degeneración que nos deja sin liderato y que nos ofusca. Pero te tienes que alejar aún más, todavía mucho más. Aléjate de verdad, e incluso elévate para poder verlo todo, porque es necesario. ¿Estás ya en distancia? Entonces puedes ver el paisaje en condiciones: dos años de ruina económica y podredumbre institucional disimulados por una dignidad infinita sobre el césped.

El que posiblemente sea el Murcia más precario de los últimos 50 años fue segundo por el norte, la primera temporada, y segundo por el sur, de momento, esta vez. ¿Y ante quién hemos cedido, solamente? ¿Lo ves, ya lo suficientemente alejado, ya sobrevolando el engaño de lo inmediato? Sólo hemos cedido ante millonarios para los que el mercado de fichajes de verano y de invierno eran un buffet libre. Segundos sólo ante el dinero, ambas temporadas. Segundos sólo por detrás del club más poderoso y con más historia de la categoría (el Oviedo), y por detrás también del experimento más estremecedor de la ciencia económica delirante, ese prodigio de lo fantástico-horrible que es el Ucam. Ah, que no te vale ser segundos. Que somos el Murcia. Ya. El escudo, la historia, todo eso. Pues no sé qué pasa que al Recreativo de Huelva, incomprensiblemente, el escudo no le ha ganado partidos esta temporada, y de hecho va a estar cerca de irse a Tercera. ¿Y dónde están el Sabadell y el Barcelona B, recién descendidos de Segunda? Pero hombre. Es que desde lejos se ve mejor todo.

José Manuel Me Quedo dijo "me quedo" y añadió después un "para subiros", respetando la presión a la que le sometía el escudo (nunca el presupuesto). José Manuel Me Quedo dijo realmente "me quedo para subiros", y se puso manos a la obra. El primer año, un gol del Hércules en el minuto 89 de la primera eliminatoria nos impidió saber cómo de en serio iba esa frase, y este año, simplemente, no le permiten defender esa frase en las tardes importantes con calor de siesta. Estaremos una de esas tardes agónicas en Socuéllamos o en Tudela básicamente porque José Manuel Aira nos ha ganado el derecho a estar. Vuelve el viejo Murcia, el que no cambiará nunca, siempre intranquilo, siempre por delante de sí mismo, o muy por detrás, siempre descoordinado y desacompasado con respecto al ritmo que le debería ser natural. Sus idas y venidas, sus impulsos repentinos nos son muy familiares, llevamos siglos en esa inercia, pero en tardes como la de hoy tenemos que detener ese alud eterno, salir de él, alejarnos, elevarnos, y, tras analizarlo todo detenidamente, concluir: tenemos una opción de subir a la puta Segunda División, y es gracias a José Manuel Me Quedo.

Real Murcia: Fernando; José Ruiz, Ruso (Isi, 45’), Sobregrau, Pumar; Armando (Rafa, 58’), Arturo, Chavero, Germán, Javi López (Sergio García, 43’) y Carlos Álvarez.
Goles: 1-0 (Chavero, 17'), 1-1 (Boateng, 26'), 1-2 (Nico, 28'), 1-3 (Sergi Guardiola, 60'), 2-3 (Germán, 64'), 2-4 (Wilson, 86'), y 3-4 (Germán, 88').

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