Luis María Valero
Hércules, 1; Real Murcia, 2
El tiempo ha dejado pasar sus años, y el Murcia lleva doce queriendo subir a Segunda.
Doce años son muchos. Uno cree que está esperando y resulta que está envejeciendo. En doce años da tiempo a que un niño se haga hombre. Da tiempo a que un hombre se haga viejo. Y da tiempo a que un viejo se haga niño. Se supone que cada año ha sido un intento suelto de ascenso, pero ahora todos esos intentos se han ido amontonando hasta parecer uno solo y gris. Los años puestos unos encima de otros. Los entrenadores, los goles, las derrotas, todo mezclado y revuelto.
Ya no recordamos gran cosa. Sólo recordamos que queremos subir. Subir es la razón de ser de este club, lo que lo mantiene vivo y lo que lo ha tenido siempre desquiciado, también. Para el Murcia, subir ha sido siempre tan urgente que nunca pudo preocuparse de vivir. Nunca pudo concentrarse en sentar las bases, en tener un estilo, una paz, una manera propia de hacer las cosas. No había tiempo para eso. Había que subir.
El Murcia quiso subir cuando estaba bien y quiso subir cuando estaba medio muerto. Hubo temporadas en que apenas podía sostenerse en pie y aun así quería subir. Y es que quizás por eso sigue vivo el Murcia. Tiene tanta prisa por subir que ni siquiera ha encontrado tiempo para morirse.
Ahora todo ha empezado de nuevo como empiezan siempre estas cosas: creyendo que esta vez no será como las otras. Tenemos hombres pequeños de buen pie, que se juntan para atacar mucho y luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar. Tenemos también algo importante: a Sergi Guilló, un entrenador apasionado y preparado, para el que el Murcia significa algo especial. Hay una cosa que me gusta mucho: Sergi es alguien con tanta prisa como este club, y quizá esas dos prisas juntas lleven al mismo sitio.
Eso sí: flotan muchas preguntas en el aire, claro. ¿Es este equipo capaz de ser feliz defendiendo? No se sabe. ¿Somos capaces de que el partido muera con un 1-0 a favor y de protegerlo como quien protege lo único que tiene? Tampoco se sabe. ¿Qué va a ser de todos esos hombres pequeños a la hora de defender el balón parado contra hombres grandes? No se sabe. Muchas cosas no se saben, ni tienen por qué saberse. Ya lo terminaremos sabiendo todo con el paso de los meses.
Ahora sólo es septiembre. Queda mucho todavía. Todo un año, como los otros. Y nosotros aquí, mirando hacia arriba. Esperando, o más bien envejeciendo. No se sabe nada, pero de momento huele a feria y hemos ganado en Alicante.
Real Murcia: Dani Jiménez, Jorge Mier, Cristo Romero, Héctor Pérez, Joan Rojas, Víctor Olmedo (Alberto González, 79'); Palmberg (Javi Mier, 63'), Óscar Gil, Javi Moreno (Álvaro Bustos 71'), Joel Jorquera (Chema Núñez, 79'), Flakus (Meca, 79').
Goles: 0-1, Hombre bajito de buen pie (49'). 0-2, Flakus (79'). 1-2, Uno de los otros con ayuda de uno de los nuestros (81').

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