Dicen que somos líderes. Será verdad

Joel Jorquera, de regreso a casa tras su partidazo, transportado por un ave mágica
*En la imagen, Joel Jorquera de regreso a casa tras su partidazo, en un ave mágica contratada por el Horno de Belluga


Luis María Valero

Real Murcia, 4; Teruel, 0

Dicen que somos líderes. Será verdad. Y no es que importe mucho después de dos jornadas, pero siempre será mejor estar arriba que abajo. Estos días se puede mirar la clasificación todo lo que uno quiera, dado que no está prohibido. Allá arribota está el Murcia. Uno vuelve al rato a mirarla y el Murcia sigue allí. Y vuelve poco tiempo después sólo por comprobar que allí seguimos, como se miran esas cosas que uno teme que desaparezcan si aparta los ojos. El Murcia va a estar toda la semana ahí arriba, parece. No significa mucho, pero desde luego no significa poco. 

Al Murcia no lo ha empujado hasta aquí una pelota que cayó de algún sitio ni uno de esos partidos que se ganan sin saber muy bien cómo. Somos líderes después de haber visto cosas que aquí llevaban tiempo sin verse. Somos líderes después de jugar muy bien al fútbol. Jugadores que se encuentran. Espacios que aparecen. Una idea de juego ofensivo estructurada, ambiciosa, moderna. La pelota que va y vuelve y casi siempre encuentra a alguien esperándola. Y Jorquera por todas partes, como si hubiera varios, primero aquí y luego allá, metido siempre donde estaba ocurriendo algo. Qué generoso eres, Joel. Das la impresión de que te vas repartiendo por el campo, dejando un poco de ti en cada sitio, y cuando uno cree que ya no puede quedarte nada, vuelves a aparecer más lejos, entero otra vez.

Durante mucho tiempo creímos que en Nueva Condomina no se podía jugar bien al fútbol. No era culpa de nadie. Sería la tierra o sería el aire o alguna cosa que quedó enterrada debajo del estadio cuando lo hicieron. Los partidos llegaban aquí y se cerraban. Se quedaban duros. Había que empujarlos durante noventa minutos para moverlos unos metros y a veces ni así.  Uno acabó pensando que aquello era lo normal. Que el fútbol en ese lugar es así. La pelota iba de un lado para otro, pero no encontraba por dónde seguir. Había campo de sobra y, sin embargo, faltaba sitio. Las porterías estaban donde siempre, eso se veía, pero algunas tardes quedaban tan lejos que parecía que las habían puesto allí para otra gente.

Ahora parece distinto. El campo sigue siendo el mismo, las porterías siguen allá donde estaban y debajo de la tierra debe de seguir enterrada aquella cosa que durante tantos años lo maldijo todo. Pero algo se ha movido. Donde antes había pared ahora aparecen caminos. Donde antes el campo se hacía pequeño, ahora se alarga hacia sitios que no conocíamos. Estamos ante un Murcia dinámico, que se desparrama y luego vuelve a juntarse. Pero es sólo lo que se intuye. Queda mucha tierra todavía. Todos esos domingos a lo lejos, uno detrás de otro, con sus cosas todavía sin suceder. Ya vendrán. Nosotros apenas hemos empezado a andar y es pronto para saber hacia dónde lleva todo esto. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo parece que el camino sigue después de donde alcanza la vista. Por lo demás, no sé si habéis escuchado los rumores. Dicen que somos líderes. Será verdad.


Real Murcia: Dani Jiménez, Jorge Mier, Cristo Romero (Mounir, 71'), Héctor Pérez, Joan Rojas; Javi Mier (Palmberg, 60'), Álvaro Bustos (Chema Núñez, 60'), Óscar Gil (Moyita, 71'), Javi Moreno, Joel Jorquera, Flakus (Álvaro Giménez, 77').

Goles: 1-0 (Jorquera, 17'), 2-0 (Javi Moreno, 52'), 3-0 (Cristo Romero, 69') 4-0 (Joel Jorquera, 87').

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