Inesperado pionono granadino


LM Valero

Real Murcia, 2; Europa, 1

Remontando en el descuento, el Murcia desmintió el mecanismo de funcionamiento de Nueva Condomina, del fútbol y hasta del mundo. Igual que el dueño de la magnífica cafetería Polo de Limón de la calle Virgen de la Soledad de Murcia había desmentido unas horas antes el mecanismo elemental de los negocios poniéndome, sin que se lo pidiera, un pionono supuestamente granadino junto al café. El dueño me invitó, el tío, sin haber hecho yo nada para merecerlo. Y aquello, por pequeño que fuera, iba a contracorriente. Tampoco se esperaba. Lo normal en un negocio es que alguien pida una cosa, se la pongan y la pague. Lo normal cuando el Murcia empieza perdiendo en casa, es que todo siga igual y efectivamente pierda. Pero el dueño de Polo de Limón me invitó increíblemente a un pionono que trajo de una pastelería de Cúllar (Granada) que es de su familia, o algo así, porque no me enteré bien, y el Murcia no sólo empató en el 90, sino que marcó también en el 97, y remontó. Ninguna de las dos cosas eran lo que se esperaba. Por eso fueron tan buenas.

Uno se adapta a los mecanismos de funcionamiento del mundo, que suelen ser feos y efectivos, como un camión subiendo una cuesta. Por ejemplo, uno aprende a reconocer el momento en que un partido ya está perdido aunque todavía no haya terminado. Hay una edad en la que casi todo consiste en eso: en ir averiguando las reglas no escritas de las cosas y procurando que duelan cada vez menos. En el fútbol, el tiempo se acaba, el contrario pierde unos segundos más en cada saque de banda y el marcador termina confirmando lo que ya sabíamos. Fuera del fútbol sucede algo parecido. 

Nos protegemos de todo eso aprendiendo a esperar poco. No es pesimismo: es experiencia. Si el Murcia va perdiendo en casa y el reloj avanza, uno calcula la derrota. Si entra en una cafetería, pide un café y junto al café aparece un pionono, calcula también que el pionono acabará en la cuenta. Las cosas cuestan dinero. Los minutos se terminan. Los partidos que van 0-1 en Murcia suelen acabar 0-1. Lo dijo Alberto tras el partido: "Otros años no habríamos remontado". El mundo y sus mecanismos suele cumplir sus amenazas. Hasta él lo ha aprendido.

Pero a veces, el pionono no aparece en la cuenta. Y el 0-1 se remonta, a veces. Son excepciones pequeñas, casi ridículas, pero quizá por eso importan. 

Real Murcia: Dani Jiménez; Héctor Pérez (Javi Mier, 46'), Alberto González, Cristo Romero, Jorge Mier (Víctor Olmedo, 62'); Óscar Gil, Palmberg (Álvaro Giménez, 46'), Chema Núñez (Álvaro Bustos, 67'); Joel Jorquera, Javi Moreno y Flakus (Alejandro Meca, 79').

Goles: 0-1. Min. 45+1: Víctor Morales. 1-1. Min. 90: Javi Mier. 2-1. Min. 90+10: Víctor Olmedo, de penalti.

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